Capítulo 2 Gabriel

Capítulo 2


Gabriel





Tomó el asiento que su tiquete señalaba 7,2.   Junto a él su amigo de toda la vida…  Gabriel, un amigo que tenía desde sus tres años pero hacía dos se aparecía ante él cubierto con una sombra que impedía ver su rostro. Gabriel lloraba e impedía que por el rostro de Daniel rodaran lágrimas como si el llanto de él fuera suficiente, inyectó fuerza y animo a su amigo y por primera vez en dos años Daniel volvió a ver el rostro de Gabriel.


Él debía cumplir con su destino y aunque doloroso debía pagar  el precio de las decisiones tomadas… el cansancio se notaba en sus ojos,  al sentarse en la silla cayó profundamente dormido, Gabriel sentado a su lado permaneció en silencio….

Unos minutos y alguien más subió al bus, un oficial de policía con un papel en sus manos, Gabriel sintió miedo como si fuera humano, pero volvió a usar sus dones divinos y comprendió los designio de alguien superior a él,  no podía interferir en las decisiones humanas solo proteger y dar consuelo, se levantó de su silla y se sentó en una siguiente. El uniformado tenía en su tiquete el puesto junto a Daniel.  El bus tomó su rumbo.

Cuando los familiares de Daniel llegaron a casa y vieron las escalofriantes escenas entraron en pánico, Julio el hermano mayor era médico, al ver el cuerpo sin vida de su padre entro en shock no sabía cómo reaccionar, su madre estaba sentada junto al cuerpo en silencio, mientras sus ojos parecían diluvio universal con la nota de Daniel en su pecho… ¿cómo paso esto, porque no habían percatado lo que estaba ocurriendo?  Pero nadie dijo nada, los demás hermanos guardaban silencio sin derramar una lagrima, tomaron el cuerpo desnudo  de Darío y lo bañaron, lo vistieron, limpiaron el cuarto y estuvieron todos de acuerdo en decir que él había muerto de un infarto, Julio preparó el acta de defunción por muerte natural y en su corazón había tranquilidad.


Toda su vida soportó los abusos de Darío, muchas veces quiso haber sido él el asesino pero era muy cobarde debió ser objeto de su padre hasta terminar su carrera universitaria; Ahora había tranquilidad en su alma, fue un sepelio quieto y con muy pocos asistentes.

Daniel ya estaba en Medellín, en el bus se hizo amigo del oficial que viajaba a su lado, uno de algunos 24 años, cabello Rubio, ojos verdes parecidos a los de Daniel y muy bien plantado físicamente.

Aunque al principio sintió pánico, ganas de tirarse por la ventana al pensar que su destino inmediato seria alguna correccional de menores hasta cumplir su mayoría de edad y luego a terminar de pagar condena en una cárcel de máxima seguridad por haber sido el asesino de su padre logró contenerse, respiró profundo, vio a Gabriel, sonrió y se recostó en el espaldar de su silla, una parte de él se sentía complacido, satisfecho, sin culpa, sin cuestionarse, se aferró a esa sensación y poco a poco fue quedando dormido.

Pronto se detuvo el bus, habían llegado a un paradero después de unas horas de camino, el policía lo despertó; ante el llamado Daniel dio un salto y un grito que llamó la atención de quienes se disponían a bajar del bus, empezó a llorar de manera incontenible, las pesadillas se habían apoderado de su mente subconsciente pero al volver a la realidad, sus ojos se volvieron cataratas incontenibles ante las que le oficial se conmovió hasta lo profundo, como un joven podía llorar con tanta agonía, pidió a los pasajeros que bajaran tranquilos que él se quedaría con el chico, todos obedecieron menos Gabriel que se sentó en la silla del lado izquierdo seguida del pasillo.



Cuando Daniel abrió los ojos vio a su amigo y la calma llegaba poco a poco, el oficial vio a un joven justo al lado suyo, en el puesto izquierdo al lado del pasillo…

-                            -  ¿Por qué no ha bajado del bus? Pedí a todos los pasajeros que bajaran, necesito hablar con…

-                                            -  Daniel, me llamo Daniel

-                               - Con Daniel, ¿podrías por favor traernos algo de tomar?

 Gabriel sonrió, guiño el ojo a su amigo y bajo por un café y una botella de agua, se sentó un rato en la cafetería que donde todos los pasajeros se estiraban y descansaban de la silla del bus.

Daniel poco a poco fue desahogándose, le contó la historia de abuso y violaciones sexuales que lo llevaban a huir de su hogar sin rumbo fijo, lo cual conmovió el alma del oficial, omitió ciertas cosas pero si las hubiera dicho ningún humano podía haberlo juzgado…

Camilo llevó a Daniel a su casa donde vivía con su esposa hacia un año, Camilo era feliz con su esposa, a pesar que su mujer no podía tener hijos habían hecho muchos tratamientos y se había dado por vencido, aunque esperaba un milagro.

Pasaron los días, Daniel nunca vio una noticia en los periódicos sobre la muerte de su padre, buscó en internet para saber los pormenores pero jamás encontró noticia alguna, solo un mensaje de Julio en su correo que decía:

 “Daniel perdóname por no haber sido fuerte como tú, por haber permitido que Darío llegara tan lejos, no te juzgo ni te condeno porque soy más culpable que tú, mi madre esta desconsolada por tu ausencia solo dinos si estás bien, ya la sombra negra que había en nuestro hogar a desaparecido, los demonios que nos poseían se han marchado, gracias por liberarnos del demonio que teníamos por padre… ¡Espero estés bien!

                                                            Quien ruega tu perdón Julio´´





Daniel volvió a llorar, ahora entendía tanto silencio en los medios y añoraba volver a abrazar a su madre pero no quería regresar a Valledupar, había decidido vivir su vida, conocer otras personas y descubrir el color de sus alas, saber de qué lado estaba y si Gabriel era su ángel de la guarda o su demonio personal…

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